No soy un entusiasta del indicador PIB (Producto Interior Bruto), como he dejado más que claro en alguno de mis artÃculos, en especial el que escribà el 19 de julio 2010, titulado “La superstición del Producto Interior Brutoâ€.
No es que no lo considere un indicador importante para la medida del crecimiento, es que entiendo que puede inducir a error en cuanto a la valoración de la justa distribución de la riqueza en un paÃs, asà como respecto al bienestar real de sus ciudadanos.
Con estas salvedades resulta evidente que el PIB es un indicador económico que permite analizar comparativamente la evolución de la riqueza de un paÃs (o conjunto de paÃses) tanto respecto a si mismo – series históricas – cuanto respecto al resto de los paÃses.
El PIB en definitiva nos permite medir la evolución económica de un paÃs, cuantificando su enriquecimiento o su empobrecimiento.
En sÃntesis podrÃamos decir que el PIB se encuentra determinado por el consumo interno del paÃs, por la inversión, por el gasto público y por el diferencial entre exportaciones e importaciones.
Como se puede apreciar todas ella son actividades muy directamente relacionadas con el empleo, ya que el incremento de las mismas implicas – independientemente de posibles avances tecnológicos – incremento de personas para la realización de dichos bienes y servicios.
Se encuentra universalmente aceptada la relación entre PIB y empleo
Históricamente, dada la estructura económica de España, se ha entendido que difÃcilmente se puede crear empleo por debajo de un crecimiento del PIB del 1,5%, si bien algunos analistas sitúan ese umbral de crecimiento por encima de este porcentaje.
En lo que todos coincidimos es que mientras se mantenga el empobrecimiento, es decir porcentajes negativos de PIB, no solo no se creará empleo, ni se mantendrá, se destruirá.
En estos casos no basta con bajar los sueldos para mantener los puestos de trabajo, ya que esta acción se encuentra limitada a partir de un mÃnimo denominado “salario de eficienciaâ€, según el modelo Shapiro-Stiglitz, valido principalmente para paÃses desarrollados.
Si comparamos la evolución del desempleo en España, desde 2008, observaremos dicha correspondencia.
En estas gráficas podemos comprobar cómo incluso en los años 2008 y 2011, de ligero crecimiento del PIB, siguió incrementándose el paro.
Pues para el 2013 el Gobierno ha previsto una caÃda del PIB del 0,5%, y es la institución mundial más optimista. Desde el Fondo Monetario Internacional hasta el prestigioso instituto alemán IFO, pasando por el Banco Mundial, se estima que nuestra perdida de riqueza estará entre el -1% y el -1,6%.
El crecimiento del paro está garantizado para lo que resta de año, y no acabará ahà la cosa ya que como las previsiones recaudatorias del Gobiernos se basan en una premisa, a todas luces, muy por debajo de la realidad, no solo no se reducirán los impuestos, ante el incremento del déficit se público se “inventarán†otros instrumentos recaudatorios que agravaran el desempleo.
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