Todos conocemos las importantes diferencias que hay entre las distintas comunidades autónomas que conforman lo que es hoy en dÃa España: tenemos desde pequeñas comunidades como Euskadi, que siendo tan solo el 4,64% del total de la población española supone el 6,2% del PIB de España, el 10,45% de su PIB industrial y el 9,2%, hasta grandes comunidades como AndalucÃa que aun teniendo al 17,88% de toda población española tan solo suponen el 13,5% del PIB total.

Sabidas las diferencias, las comunidades más «ricas» ponen más dinero para sustentar a las que menos generan, y este hecho lleva creando fricciones y desacuerdos  entre comunidades desde siempre. Si alguien necesita ayuda, el civismo nos dice que debemos ayudar, pero esa ayuda tiene que ser el trampolÃn que impulse al necesitado para que llegue a valerse por sà mismo. Bien, pues esto es exactamente lo que no sucede en España, ya que pese a las ayudas que reciben, las comunidades con menos recursos no terminan despegar y están perpetuadas en el recibir dinero; al igual que las más productivas se han perpetuado en la solidaridad.
Este asunto crea grandes debates y discusiones, por ejemplo, la Comunidad de Madrid ha mostrado en reiteradas ocasiones su desacuerdo con el sistema, ya que le toca pagar más que al resto, pero la controversia se agrava si le sumamos el dilema identitario, como sucede en Cataluña.
Cataluña: dinero e identidad
En Cataluña, desde que entrara al Gobierno el President Artur Mas, los recortes se han convertido en el pan de cada dÃa. El Tripartit dejó las cuentas catalanas llenas de deudas que se han tenido que pagar, y los problemas de liquidez se han sucedido uno tras otro. Todo ello, sumado a las reivindicaciones de la nación catalana, han llevado a las instituciones catalanas a reclamar una y otra vez un modelo de financiación diferente: el llamado pacto fiscal.
Para exigir el cambio en la financiación, la Generalitat se apoya en los datos que aseguran que Cataluña paga más de lo que recibe, y que le es necesario disponer de dicho dinero. Por su parte, los medios y las autoridades españolas aseguran que el desfase no es tan grande y que Cataluña recibe un montón de fondos por parte del Estado. Aun asÃ, en este debate, los españoles tienen al delator en su casa, y es el presidente de la Comunidad de Madrid. Ignacio Gonzalez, ha exigido reiteradamente una revisión del modelo de financiación de las comunidades asegurando que castiga a las comunidades que gozan de buenas tasas de riqueza porque el sistema tiene errores de cálculo. La solidaridad de la Comunidad de Madrid con las demás regiones es bien conocida, pero al igual que en Cataluña, el Gobierno regional se está viendo obligado a meter duros recortes para para cumplir con sus obligaciones. Si Cataluña consiguiera un modo de financiación especial como pueda ser el pacto fiscal, Madrid serÃa la única comunidad potente dentro del régimen general de financiación, y se verÃa obligada a aportar hasta 10.000 millones más al año.
Sin necesidad de hacer lecturas de si es Cataluña la que miente con los número o si es el Estado el que lo hace, este dato, este malestar que muestra la Comunidad de Madrid, demuestra que Cataluña aporta ingentes cantidades de dinero, y que a falta de ese dinero serÃa Madrid la que tendrÃa que cubrir gran parte de dicha carencia.





Excelente articulo Aitor. Es bien conocido el déficit fiscal de Cataluña con el estado, y las quejas madrileñas sobre el modelo de financiación avalan esa tesis. MatizarÃa una cosa, la solidaridad impuesta deja de ser solidaridad.
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