Uno de los lemas más usados por los compatriotas que han salido a la calle para protestar por la situación del paÃs y que mejor la sintetizan es el “No es una crisis, es el sistemaâ€. Según estas personas, la crisis actual es perenne y forma parte del sistema económico, el capitalista. Asà mismo, estas personas abogan por la sustitución del sistema actual por otro que, por su naturaleza, no nos lleve a crisis como las actuales; el fin del cambio es evitar la erosión del elevado grado de comodidad que hemos alcanzado en nuestro paÃs y que representa el llamado Estado del Bienestar. Este último hace del nuestro uno de los paÃses más ricos del mundo.
Para estas personas el nivel de vida que obtuvimos gracias a la burbuja inmobiliaria es la forma natural de ser del paÃs; desde este punto de vista, cualquier rebaja del pistón de vida al que estamos acostumbrados supone una pérdida de derechos de las rentas del trabajo a favor del capital. La crisis actual no serÃa la consecuencia de un sobreendeudamiento para mantener un nivel de vida sólo financiable gracias a la deuda, sino que ha sido creado por las élites capitalistas con el objetivo de reformar las estructuras económicas del paÃs fomentando el enriquecimiento de una minorÃa (la capitalista) en detrimento de las masas trabajadoras.
Pero, ¿si además de los pobres y los ricos existiera una tercera clase, la de los superpobres? Es decir, si además de la clase trabajadora que está sufriendo con más virulencia el recorte del Estado del Bienestar como forma de trasvase de riqueza a los ricos del paÃs, existiera una clase superpobre explotada a su vez por los parias de nuestro paÃs?
Tenemos que recordar que las estructuras que han permitido la creación del Estado del Bienestar han sido financiadas mediante la acumulación de capital derivado de la explotación del Tercer Mundo: una prueba evidente de ello es el expolio que España llevo a cabo del oro americano…y eso sólo por mencionar uno de los muchÃsimos ejemplos existentes.
Aquellos que se manifiestan en nuestro paÃs a favor del mantenimiento del Estado del Bienestar tendrÃan que tener presente que, para financiar su forma burguesa de vida, tienen que existir muchos superpobres. No nos engañemos, los superpobres no están ni en la LÃnea de la Concepción, ni en Pontevedra ni en Markina, sino en Bangladesh, Nepal o Bolivia. A quienes se manifiestan vociferando, chillando y clamando por el mantenimiento de sus privilegios, de sus Levi’s de sus ropitas pijas de Zara y de HM a buen precio (cuanto más barato mejor)…por qué nunca se les ha ocurrido salir a la calle a demandar los derechos mÃnimos para esos superpobres? Por qué nuestros parias no mueven un solo dedo para solidarizarse con los que más sufren y sólo piensan en “su†sanidad, “su†educación, «sus†derechos (tendrÃan que hablar de privilegios)?
Bien puede ser que la crisis actual sea una forma de transacción de riqueza de las rentas del trabajo a las del capital, y que esta involución se esté produciendo de forma acelerada usando la crisis como excusa, pero… que hay de la crisis constante en la vive el Tercer Mundo desde el dÃa que nació? No tienen esas personas derecho a Estado del Bien Estar?
Si los que chillan en nuestras calles quisieran para esos superpobres lo mismo que quieren para sà mismos, lo primero que tendrÃan que hacer seria exigir la devolución inmediata de todas las reservas de oro y plata con las que nuestro paÃs ha financiado su Estado del Bienestar. El mantenimiento de nuestra ensoñación colectiva del Estado del Bienestar hunde sus raÃces más profundas en el enorme sufrimiento que los españoles y los europeos hemos producido entre todos los pueblos a los que hemos explotado. Su Estado del Bienestar es la desgracia de buena parte de la Humanidad condenada al estado de depauperación constante porque, estarÃan nuestros pobres dispuestos a gastar el doble por comprar su teléfonos móviles, sus vacaciones en Cancún o sus zapatillas de deporte de marca?
En nombre de un verdadero cambio, de un nuevo sistema que acabe con la crisis que nosotros hemos creado, desprendámonos de una parte importante de nuestra riqueza y devolvámosela a quienes llevamos explotando desde varios cientos de años. Efectivamente, la crisis económica actual nace de una desmesurada avaricia en la cual todos participamos con enorme alegrÃa, porque todos querÃamos pasar formar parte de la clase explotadora capitalista, y ciertamente lo somos, porque nuestro bienestar se fundamenta en la desgracia de miles de millones de personas: ojalá ellos también pudieran venir a las calles de Madrid o de Barcelona a exigir lo que es suyo, el oro que les robamos. ¿Qué nos dirÃan?
Estoy hastiado de que en el debate social, ya desde 2006, los únicos problemas existentes son los derivados de la crisis que nosotros mismos nos infligimos, una crisis derivada de una forma de ver el mundo consumista a más no poder, capitalista y explotadora de los más pobres (que no están en España). Estoy harto de actitudes grupales onanistas y plañideras. No os engañemos: más derecho tienen los superpobres a comer dignamente que nuestros pobres a que sus hijos en vez de tener que compartir su clase con 25 niños lo tengan que hacer con 30.
Es requisito imprescindible para acabar con la crisis actual una revolución que ha de ser global, porque global es la explotación. Revoluciones nacionales como las que proponen unos fundamentadas en el “quÃtate tú para que me ponga yo†y crean nuevas estructuras represivas a nivel nacional. Vendamos el oro y todas aquellas riquezas que robamos, démoselo a sus legÃtimos dueños y compartamos con el resto del mundo lo que tenemos.
Borja Mateo es experto inmobiliario y autor de los libros “La verdad sobre el mercado inmobiliario español†y “Como sobrevivir al crack inmobiliario†(editorial Manuscritos)












Ha sido una sorpresa (muy agradable) ver un artÃculo defender esta gran verdad, ignorada por toda la sociedad hoy dÃa. Yo hace ya tiempo como tu también comentabas que me aburrà de sacar este punto de vista a la luz, siempre me miran con caras raras, es un asunto que incomoda en la consciencia y la gente prefiere no saber. Aunque también habrÃa que decir que gran parte de la solución serÃan que al menos los gobernantes SI tuvieran consciencia, ya que podrÃa poner solución a gran parte del problema sin mucho esfuerzo.
Yo cuando hablo de este tema siempre hago una comparativa con la edad media feudal, en la que la riqueza se concentraba en unos cuantos nobles a costa de los habitantes de la comarca feudal, hoy dÃa es lo mismo pero somos los paÃses del «primer mundo» los señores feudales. A mà me gustarÃa que al menos si vamos a ser unos degenerados, lo digamos alto y claro y que cada uno conviva con ello como le de la gana. Por desgracia, nos tienen convencidos de que somos buenisimos, supersolidarios, etc…
En resumen, un buen artÃculo, felicidades
felicidades por el artÃculo,un punto de vista interesante,pero me temo que poco realista.
Me parece un punto de vista acertado,matizando que tiene su tanto porciento de verdad.
No hes una verdad absoluta( desde mi punto de vista claro),tienen otro tanto porciento de verdad aquellos que reivindican politicas solidas para crear empleo, que les asegure un plato de comida para el y su familia, y te aseguro que hace tiempo descartaron comprarse unos levis.
Otro tanto porciento de verdad, tienen los que estan hasta el gorro de tantos impuestos y subidas de precios como gasolina, luz,etc..de trabajadores que tienen que pagar todo este tinglao que han montado nuestros politicos.
Tambien dire que esta bien soliderarse y ayudar a los «superpobres»,pero en España se lucho mucho para dejar de ser «superpobre»gerra civil,posgerra,paso a la industrializacion,manifestaciones por una vida mas equlilibrada entre beneficios de empresa y trabajador.
Tambien decir que España fue saqueada a lo largo de nuestra historia,y ¿deberian de devolvernos lo nuestro no?.
Saludos.