Las frÃas montañas suizas de Davos acogen estos dÃas, como cada año, a los más selectos representantes de las finanzas mundiales. La escasa representatividad de la presencia española es una muestra más de la caÃda en picado que está sufriendo la marca España. Si a principios de esta semana el Gobierno español no apoyó el nombramiento de Jeroen Dijsselbloem como nuevo presidente del Eurogrupo, para protestar por su infrarepresentación en las instituciones comunitarias, en Davos deberÃa montar una manifestación con pancartas. Y es que, de los 2.630 nombres que aparecen en la lista confidencial de invitados, apenas 17, el 0,6% del total, son españoles. (Ver lista completa al final de la información)
Rajoy , la gran ausencia
La primera gran ausencia es la del presidente del Gobierno. Mariano Rajoy no está junto a los 37 jefes de Estado entre los que sà se encuentran el primer ministro británico, David Cameron, la canciller alemana Angela Merkel o, incluso, Mario Monti, presidente de Italia. Rajoy ha preferido darse una vuelta por Latinoamérica ( está de viaje oficial en Perú). ¿Tal vez porque allà tiene menos problemas con el idioma? En su lugar ha enviado a Davos a su ministro de EconomÃa, Luis de Guindos, cuya intervención está prevista para hoy viernes.  No se sabe que tenderÃa programado el ministro, pero lo que es seguro es que habrá tenido que hacer cambios de última hora en su intervención para contrarrestar el jarro de agua frÃa que ayer la canciller alemana vertió sobre la imagen de España, al mostrar públicamente su escándalo ante la alarmante cifra de desempleo juvenil del paÃs. Unas dudas que no auguran nada bueno de cara al tratamiento que los mercados puedan tener con España en los próximos meses. TodavÃa son muchos los que recuerdan que los ataques especulativos a España comenzaron tras la presencia, en enero de 2010,  del entonces presidente español, José Luis RodÃguez Zapatero en una mesa redonda junto a Grecia y Letonia.
Débil apuesta empresarial
En el lado empresarial, la imagen del paÃs no está en concordancia precisamente con la de un cambio de modelo productivo. Mientras que por parte de EEUU, por ejemplo, junto a la vieja guardia de las grandes finanzas han aterrizado los directivos de las empresas tecnológicas más novedosas como Spotify o Dropbox, España ha acudido con todos sus clásicos: Banca, Telefónica y las grandes empresas constructoras y energéticas de toda la vida. Y ni siquiera todas han apostado fuerte.
Emilio BotÃn, presidente de Banco Santander, la  primera entidad financiera del paÃs, ha cedido la representación a su hija Ana Patricia. Telefónica cuenta con dos representantes, pero no hay ni rastro de su presidente, César Alierta. Tan sólo BBVA y algunas de las principales constructoras han enviado a sus primeros espadas. Consta el nombre de Francisco González, presidente de BBVA, casualmente en único banco que no ha entrado en el capital del banco malo español «Sareb».  También, el de José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona EnergÃa y el  Rafael del Pino, presidente de Ferrovial e Ignacio Galán presidente de Iberdrola.  El grupo constructor Villar Mir está representado por su consejero delegado Javier López Madrid.
El sector de la comunicación es el siguiente, por volumen de representantes, de la delegación española, con tres nombres en la lista: Juan Luis Cebrián, consejero del Grupo Prisa; Javier Moreno, director del El PaÃs y el periodista especializado en EconomÃa Carlos Segovia en representación del diario El Mundo.
La presencia española se completa con dos curiosas representaciones. Rolando Balsinde, director en España de la consultora anglosajona McKinsey & Company y el escritor brasileño Paul Cohelo, que  ha sido inscrito como español al ir de la mano de su editora, la empresa barcelonesa Sant Jordi Asociados. Cierra la lista, Javier Solana, el que fuera Alto representante del Consejo para la PolÃtica Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea y ahora trabaja y está en Davos en calidad de profesor de ESADE.
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En la lista falta al menos Luis Alvarez Satorre, español y residente en la city.