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La corelación entre oro e inflación

¿Existe una correlación entre oro e inflación? La respuesta parece clara y afirmativa. Desde hace varios años se ha establecido una conexión entre el precio del metal precioso y la evolución de la inflación, entendida esta como el incremento de la M3 o el dinero en circulación.

El propio Alan Greenspan, ex presidente de la Fed, ha hablado en ocasiones del oro como un indicador adelantado de la inflación. Su teoría es que cada crecimiento de la demanda de oro adelanta la huida de los inversores del mercado de divisas y si esto ocurre es precisamente porque estos mismos inversores creen que las divisas pueden perder valor. Dicho de otra forma: inflación.

Desde Inflation Data nos llega un completo artículo (en inglés) que analiza la relación histórica entre el oro y la inflación, algo que también aborda el Consejo Mundial del Oro en una serie de informes realizados a principios de año. El primero de los estudios, dirigido por Juan Carlos Artigas, revela que el incremento del dinero en circulación es un precedente del aumento en la cotización del oro. La relación temporal entre uno y otro evento se estima entre seis y nueve meses, dependiendo también de la economía que se trate.

En concreto, la relación entre el incremento de la masa monetaria y el del oro varía en función de cada país y no todos tienen el mismo impacto sobre el metal precioso. De esta forma, un aumento del 1% en el dinero en circulación de Estados Unidos supone una subida del 0,9% para el precio del oro, mientras que un incremento equivalente en Europa sólo hace que el oro escale un 0,5% en su precio. Lo más curioso es que India incide en un 0,7% y Turquía en un 0,05% en el precio del metal precioso.

El informe también desvela que el oro es un indicador de la velocidad futura del dinero, en especial en Estados Unidos. En otras palabras, el precio del oro puede interpretarse como una señal de la velocidad a la que el mercado espera que crezca el dinero y por lo tanto la inflación.

Un segundo estudio explica cómo utilizar el oro como un activo de inversión táctico para cubrir los riesgos inflacionarios en inversiones a largo plazo.

Hiperinflación

¿Qué es la hiperinflación? Se trata de un fenómeno relacionado con la inflación y en concreto con una subida descontrolada de la inflación con tasas mensuales que superan el 50% según kla definición del economista  Philip Cagan, aunque hay quienes creen que no se debe hablar de hiperinflación si el IPC no ha subido un 100% en un periodo de tres años. En cualquier caso, se entenderá por hiperinflación un brutal ascenso de precios de forma descontrolada.

Los efectos de la hiperinflación en una economía son nocivos, como también ocurre con la deflación o la estanflacion. La principal causa de este fenómeno es un rápido aumento de la cantidad de dinero que no se ve apoyado en la producción de bienes y servicios, lo que al final genera un desequilibrio entre la oferta y la demanda de dinero y, en último lugar, una pérdida de confianza en el dinero.

Los fenómenos de hiperinflación suelen estar ligados al papel moneda, porque es la forma más fácil de crear más dinero. En términos prácticos, la hiperinflación supone la pérdida total de valor por parte del dinero de forma que, por ejemplo, podría ser más rentable gastarse el salario inmediatamente tras cobrarlo porque en cuestión de un día los precios subirían a unos niveles inalcanzables.

Sin embargo, la mejor forma de hacernos a la idea de lo devastador que puede ser este fenómeno es a través de los ejemplos históricos de hiperinflación. El más conocido de todos es el sufrido por Alemania tras la Primera Guerra Mundial. Los acuerdos de paz obligaban al país a pagar fuertes indemnizaciones a las naciones vencedores y la situación del país, totalmente devastado, hacía que la recaudación fiscal fuese insuficiente para hacer frente a los pagos.

La solución de la república de Weimar no fue otra que la imprimir más dinero, lo que disparó la inflación hasta niveles insospechados: entre enero de 1922 y diciembre de 1923 la tasa de inflación acumulada llegó a ser de un billón por ciento. Es decir, el valor del dinero era cercano a cero.

Entre las anécdotas que circulan hay algunas tan gráficas como que algunos restaurantes dejaban pagar antes de comer porque después los precios ya habrían subido o de casas empapeladas con billetes porque resultaba más barato que hacerlo con papel normal.

En Hyperinflation Banknotes podemos ver algunos billetes de la época con cifras astronómicas. Además, también recoge los restos de otras de las hiperinflaciones más importantes de la historia. Entre ellas figuran la de Hungría, que pasa por ser la mayor jamás vivida. Tras la Segunda Guerra Mundial, los precios en un año se multiplicaron por 10^27 y al cambiar el tipo de moneda el cambio se hizo de forma que un florín equivalía a 400.000 cuatrillones de pengos. En el mes de Julio de 1946 el aumento de los precios fue del 41.900.000.000.000.000 %, para hacernos una idea los precios se duplicaban cada 13 horas.

Por si parte, en Chile el índice de coste de vida de 1950 a 1975 subió el 11,3 millones por ciento, seguido en el mismo período por Uruguay con el 323 mil por ciento y Argentina con el 197 mil por ciento. En Chile, sin embargo, desde 1976, los índices se moderan y mantienen entre el 20 y el 28 por ciento hasta 1991. En los últimos años sigue siendo la América Latina la que acoge la hiperinflación con persistencia y continuos rebrotes.

Tratar la hiperinflación es complicado, ya que conduce al sistema hacia una espiran que no para de generar inflación. Entre las soluciones más utilizadas destaca la de controlar el capital que se imprime (generalmente suele destinarse a un organismo externo como encargado de esa tarea) o la dolarización llevada a cabo por diferentes países en América Latina.

¿Nos dice algo la inflación subyacente?

El IPC de Abril confirma las previsiones de los analistas con una subida de una décima hasta el 1,5% en tasa interanual. Si embargo, entre la información del Instituto Nacional de Estadística (INE) hay un dato que llama poderosamente la atención y no tanto porque no fuera esperado, sino por su relevancia. Por primera vez desde 1986 la inflación subyacente se encuentra en tasas negativas tras ceder tres décimas desde marzo.

La inflación subyacente es el reflejo del índice general de IPC sin alimentos no elaborados ni productos energéticos. Es decir, mide los precios eliminando los os grupos más volátiles y que en cierta medida distorsionan el comportamiento global del IPC – la incidencia del petróleo en 2008 fue brutal-. Por eso mismo, este dato suele utilizarse como indicador adelantado del rumbo inflacionario a medio plazo. ¿Quiere esto decir que se acerca un periodo de deflación? Nada más lejos de la realidad.

Hace apenas un mes planteábamos el debate sobre inflación o deflación como los dos escenarios posibles. Como explicaba Jesús Pérez en Especulacion.org “es importante entender que la inflación es un fenómeno monetario y que si nuestro sistema ha tenido una importante creación de moneda, o la drenamos del sistema cuando vuelva la demanda a recuperarse, o nos enfrentaremos a un fenómeno de inflación (si la productividad no crece)”. Y es que dejando de lado la oferta y demanda de productos -evidentemente, si el consumo se reactiva lo más lógico es que los precios bajen y el IPC con ellos-, es difícil plantear un entorno de deflación, entre otras cosas porque la inflación será una de las fórmulas para hacer frente a los problemas de competitividad y deuda.

Por eso, difícilmente veremos al IPC 2010 de nuevo en tasas negativas, lo mismo que en el año 2011.

Lo que sí nos dice la inflación subyacente es que todavía no se ha reactivado el consumo y que son los productos más volátiles, especialmente el petróleo, los que están tirando del IPC al alza.

La inflación sube seis décimas en marzo

El IPC de marzo sube seis décimas hasta el 1,4% en tasa interanual según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Se trata del quinto mes consecutivo en el que el indicador de inflación se encuentra en tasas positivas, lo que aleja los fantasmas de la deflación, por lo menos desde el punto de vista estadístico.

De nuevo hay que mirar al precio de los carburantes para entender la subida del IPC, que ha sido una décima porcentual superior a la anunciada por el dato adelantado y muestra que los precios se están recuperando mucho más rápido de lo esperado.

Además, la tasa de variación interanual de la inflación subyacente, que mide e el índice general sin alimentos no elaborados ni productos energéticos, aumenta una décima hasta el 0,2%, con lo que la diferencia con la tasa del índice general se sitúa en 1,2 puntos.

ipc-marzo-2010

Por su parte, el IPCA o IPC Armonizado, crece también seis décimas hasta el 1,5%, una por encima de las previsiones del IPCA adelantado.

En marzo la tasa de variación mensual del IPC general es del 0,7%.

Toda la información sobre el IPC de Marzo

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