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¿Cómo ahorrar?: la opción de las compras colectivas

| 23/09/2013 | 1 Comentario
¿Quiere ahorrar?: la opción de las compras colectivas Nos encontramos en una época en la que, efectivamente, a los grandes males que aquejan las economías domésticas, no sólo se tratan de aplicar grandes remedios, sino que, en buena medida, estos remedios tienen mucho que ver con modelos tradicionales de comportamiento colectivo. Tranquilos vamos explicarnos: Pongamos como ejemplo la financiación personal. A fecha de hoy nos encontramos probablemente uno de los puntos más bajos (si no el más bajo) de concesión de préstamos y créditos personales, una realidad incontestable, que sin embargo se debe enfrentar a otra también poco dudosa; las economías domésticas siguen necesitando financiación. En este contexto el aumento de los préstamos entre particulares se ha convertido en un verdadero motor subterráneo de la financiación personal, estamos hablando obviamente tanto de esas aportaciones en forma de préstamos que ya me devolverás con las que hoy en día las familias se apoyan en la medida que pueden, hasta verdaderos préstamos entre particulares correctamente formalizados (que por otro lado es como se debe hacer) y que se destinan a cuestiones como la compra de vivienda. Si a usted le cuesta creer esto no tiene más que acudir por ejemplo a los informes periódicos de los datos sobre las firmas de hipotecas en nuestro país y cruzarlos con el número de operaciones de compraventa realizadas en el mismo periodo de tiempo; es probable que se sorprenda cuando compruebe que, en este mismo año, hay meses en los que las hipotecas concedidas apenas superan el 30% de las operaciones cerradas, por tanto existe un 70% de operaciones realizado con otros modelos de financiación, y sí, ahí encontramos la financiación personal alternativa y por supuesto los préstamos entre particulares.

Y esto que tiene que ver con las compras colectivas

Todo. Realmente las compras colectivas se convierten en una expresión de respuesta a un mercado cerrado en el que el individuo como comprador encuentra dificultades tanto en la obtención de descuentos como en la obtención de financiación. En el caso de la financiación se está desarrollando con fuerza el concepto de crédito P2P al que le dedicaremos próximamente un artículo extenso, como expresión colectiva en la que en un mismo espacio se reúnen personas particulares que necesitan financiación con personas particulares dispuestas a prestar dinero a cambio de una rentabilidad, obviando por el medio grandes partes de los gastos, trámites y problemas que la banca tradicional ofrece. Por tanto, las compras colectivas, aún muy poco desarrolladas en nuestro país al menos desde el punto de vista instrumental, son una alternativa de respuesta a una situación actual compleja en la que, los usuarios, se agrupan tratando de obtener ventajas a partir de dicho agrupamiento. En la siguiente página nos acercaremos a los conceptos básicos de las compras colectivas y las experiencias tanto en nuestro país como en el conjunto de Europa, donde se encuentra mucho más avanzado este modelo de acción. Cómo funciona una compra colectiva La gran ventaja que este concepto posee es su tremenda versatilidad. El funcionamiento de una compra colectiva es tan simple como la reunión de un grupo de personas con un mismo objetivo de compra, que se presentan a los diferentes expendedores de dicho objetivo de compra  como colectivo y le ofrecen una compra en común. La potencia del mensaje de es evidente, quien deseaba vender se va a encontrar con un volumen de cliente añadido al que ya tenga, pero además, y en la medida que su propuesta sea sostenida, un aumento en el tiempo de ese volumen de clientes, lo cual en los tiempos que corren no es ninguna tontería. Es decir, el colectivo que desea realizar la compra buscan mejor de los precios entre las ofertas que los diferentes proveedores les puedan hacer, y los proveedores deben valorar el interés que les genera ese grupo en concreto de personas para realizar una propuesta de descuentos concreta y única. El potencial como podemos entender ahora mismo es enorme. No necesitamos realmente nada  para plantearnos una compra colectiva más que encontrar un grupo de personas que tienen los mismos deseos que nosotros. Pongamos un ejemplo; supongamos que en nuestra ciudad de residencia somos un centenar aquellos que deseamos adquirir un nuevo vehículo, si este centenar de personas es capaz de coordinarse entre sí y presentarse a los concesionarios como unidad, es decir como un grupo que va a comprar 100 vehículos, va a obtener lógicamente un mejor precio que desde el punto de vista individual, pero, si además, esto lo traslada a una comparativa de precios o subasta sobre la mejor propuesta de descuentos en el conjunto de concesionarios, probablemente el volumen de ahorro sea mucho mayor al final. Las experiencias No se pueden valorar con mucha profundidad las pequeñas experiencias de compras colectivas que se vienen dando desde hace mucho tiempo en Europa, son iniciativas de baja intensidad que se producen en entornos muy concretos, pero que obviamente, por la proliferación y el sostenimiento en el tiempo, obtienen un volumen de éxito importante. Sin embargo si podemos valorar iniciativas relacionadas con cuestiones colectivas en las que un pequeño grupo apenas tendría fuerza, y, la reunión de muchas personas sí puede generar este potencial. Nos referimos por ejemplo a precios como la electricidad, la vivienda, etc. La propuesta de subastas colectivas al obtener mejores precios de los proveedores en las energías es algo plenamente desarrollado en Europa, y que en el caso de nuestro país, por ejemplo, ha tenido su reflejo en el reciente lanzamiento de quieropagarmenosluz que estas alturas se acerca ya a los 140.000 usuarios registrados que quieren participar en una subasta colectiva para precios de energía propuesta a las operadoras mediante la cual obtener una mejor tarifa para su factura de la luz. Recordamos que esta es una iniciativa gratuita, y que una vez emitidas las ofertas por parte de las operadoras el usuario podrá aceptarlas o no, no es vinculante.

Cómo funciona una compra colectiva

La gran ventaja que este concepto posee es su tremenda versatilidad. El funcionamiento de una compra colectiva es tan simple como la reunión de un grupo de personas con un mismo objetivo de compra, que se presentan a los diferentes expendedores de dicho objetivo de compra  como colectivo y le ofrecen una compra en común. La potencia del mensaje de es evidente, quien deseaba vender se va a encontrar con un volumen de cliente añadido al que ya tenga, pero además, y en la medida que su propuesta sea sostenida, un aumento en el tiempo de ese volumen de clientes, lo cual en los tiempos que corren no es ninguna tontería. Es decir, el colectivo que desea realizar la compra busca el mejor de los precios entre las ofertas que los diferentes proveedores les puedan hacer, mientras, los proveedores deben valorar el interés que les genera ese grupo en concreto de personas para realizar una propuesta de descuentos concreta y única. El potencial como podemos entender  es enorme. No necesitamos realmente nada  para plantearnos una compra colectiva más que encontrar un grupo de personas que tienen los mismos deseos que nosotros. Pongamos un ejemplo; supongamos que en nuestra ciudad de residencia somos un centenar aquellos que deseamos adquirir un nuevo vehículo, si este centenar de personas es capaz de coordinarse entre sí y presentarse a los concesionarios como unidad, es decir como un grupo que va a comprar 100 vehículos, va a obtener lógicamente un mejor precio que desde el punto de vista individual, pero, si además, esto lo trasladamos a una comparativa de precios o subasta sobre la mejor propuesta de descuentos en el conjunto de concesionarios, probablemente el volumen de ahorro sea mucho mayor al final.

Las experiencias

No se pueden valorar con mucha profundidad las pequeñas experiencias de compras colectivas que se vienen dando desde hace mucho tiempo en Europa, son iniciativas de baja intensidad que se producen en entornos muy concretos, pero que, obviamente, por la proliferación y el sostenimiento en el tiempo que este modelo de compra colectiva muestra, obtienen un volumen de éxito importante. Sin embargo si podemos valorar iniciativas relacionadas con cuestiones colectivas en las que un pequeño grupo apenas tendría fuerza, y, la reunión de muchas personas sí puede generar este potencial. Nos referimos por ejemplo a precios como la electricidad, la vivienda, etc. La propuesta de subastas colectivas para obtener mejores precios de los proveedores en las energías es algo plenamente desarrollado en Europa y que en el caso de nuestro país, por ejemplo, ha tenido su reflejo en el reciente lanzamiento de quieropagarmenosluz que estas alturas supera ya a los 140.000 usuarios registrados que quieren participar en una subasta colectiva para precios de energía propuesta a las operadoras, mediante la cual obtener una mejor tarifa para su factura de la luz. Recordamos que esta es una iniciativa gratuita,y que una vez emitidas las ofertas por parte de las operadoras el usuario podrá aceptarlas o no, no es vinculante. Por último vamos a repasar  las experiencias de compras colectivas en nuestro país, y, no menos importante, a diferenciar aquellas propuestas que pueden parecer compras colectivas pero no lo son.

 compramospiso

Las compras colectivas en España

Además de la anterior experiencia citada buscando el éxito de la primera subasta colectiva de energía en nuestro país, existen otras experiencias directamente relacionadas con las compras colectivas en busca de ahorro pero en este caso orientadas a la compra de vivienda, propuestas como las de comprarunidos y compramospiso que tratan de agrupar a compradores a través de los precios que están dispuestos a asumir en la compra de una vivienda en principio y ponerlos en contacto con promotores dispuestos a asumir descuentos en ventas colectivas. Sin duda estamos ante un fenómeno aún por desarrollar que se puede extender mucho cómo explicábamos anteriormente en ámbitos  donde un grupo de personas puede efectivamente inclinar a su favor la balanza de los descuentos, y, en el fondo, una herramienta muy útil para el ahorro y hasta ahora en principio poco utilizada a nivel usuario medio en nuestro país.

Lo que no son compras colectivas

Cualquier intermediario que pretenda obtener un beneficio particular, el que sea,  dentro de esa intermediación entre un colectivo de usuarios y un proveedor de productos o servicios, elimina automáticamente el concepto de compra colectiva, que a partir de ese momento pasa a ser otra cosa. Se ha venido a confundir mucho en este sentido las llamadas compras sociales, a través de las páginas de descuentos, con las compras colectivas, pero no son en absoluto la misma cuestión. Las páginas de descuentos o cupones, son intermediarios que obtienen beneficio en la oferta de los descuentos, de algún modo los podríamos definir como vendedores de descuentos, lo cual está muy bien para quien quiera aprovecharse de ellos, pero ni es el espíritu de la compra colectiva, ni participa de los mismos desarrollos. http://youtu.be/Z9orde9py0Q

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Categoría: ahorro, Economía, Finanzas

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Comentarioss (1)

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  1. Fran dice:

    Ahora habría que averiguar si esos préstamos entre particulares también tienen un 12% de morosidad, o a saber si el porcentaje es incluso mayor, porque sinvergüenzas hay en todas partes.

    Yo no me fío ni de mi sombra, mucho menos del vecino. Utopías comunistas no, gracias.

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