Cada vez que sale el dato del paro y vemos que baja, el primer impulso es pensar que algo va mejor. Es normal. Menos personas apuntadas al desempleo suena bien. Da cierto alivio. Pero aquí viene la parte menos cómoda de escuchar. Que baje el paro no significa automáticamente que tengamos más empleo estable. Muchas veces lo que hay detrás es otra cosa muy distinta, más invisible, más silenciosa, pero igual de importante: la rotación constante de trabajadores.
Hoy en España se firman muchos contratos, sí, pero también se rompen muchos en poco tiempo. Entras, sales, vuelves a entrar. Un mes trabajas, al siguiente estás esperando, luego te vuelven a llamar. Y así, una y otra vez. La estadística lo cuenta como empleo. Tu vida lo vive como incertidumbre.
La rotación laboral que no sale en los titulares
Aquí está una de las claves. El paro baja, pero el mercado laboral se mueve a base de cambios continuos de plantilla. No es que falten contratos. Es que muchos son de corta duración, a tiempo parcial, por campañas concretas o por picos de trabajo. La sensación de estabilidad real sigue siendo escasa para mucha gente.
Antes se hablaba mucho de contratos temporales. Ahora se habla más de indefinidos, sí, pero ojo con esto. No todo contrato indefinido es sinónimo de estabilidad real. Hay jornadas muy reducidas, turnos cambiantes, interrupciones encubiertas y periodos de inactividad entre un llamamiento y otro. En el papel parece una cosa. En la práctica, es otra muy distinta.
Y todo esto tiene efectos muy claros en tu día a día. No puedes planificar a largo plazo. Te cuesta comprometerte con una hipoteca, con un[…]Leer noticia completa en la fuente original














