Durante mucho tiempo, cuando se hablaba de lanzar una startup con ambición global, el mapa era bastante previsible. Silicon Valley, Londres, Berlín, quizá Tel Aviv. Poco más. Hoy ese mapa ya no es el mismo. Cada vez más startups nacen en mercados emergentes y compiten de tú a tú a nivel internacional, sin complejos y, en muchos casos, con ventajas claras frente a los ecosistemas tradicionales.
Esto no es una moda ni una casualidad. Es el resultado de varios cambios profundos que se han acelerado en los últimos años. Cambios económicos, tecnológicos y también culturales. Y si miras con un poco de perspectiva, tiene bastante sentido.
Países como India, México, Brasil, Indonesia, Vietnam o Nigeria ya no son solo mercados de consumo interesantes. Se han convertido en plataformas reales de lanzamiento de startups globales, con talento local, financiación creciente y modelos de negocio pensados desde el inicio para escalar fuera.
La gran pregunta es por qué. Qué ha cambiado para que esto esté pasando ahora y no hace diez o quince años.
El papel del talento, los costes y la tecnología
Uno de los factores más evidentes es el talento. Durante años, una parte importante del mejor talento de los mercados emergentes emigraba a Europa o a Estados Unidos. Hoy eso sigue ocurriendo, pero mucho menos. La razón es sencilla: ya no hace falta irse fuera para trabajar en proyectos globales.
El acceso a formación técnica ha mejorado de forma notable. Programadores, ingenieros, diseñadores o perfiles de producto con nivel internacional se forman en universidades locales o incluso de manera autodidacta, y trabajan desde su propio país para el mundo. El trabajo remoto ha sido un punto de inflexión aquí.
A esto se suma una ventaja competitiva difícil de ignorar: los costes. Montar una startup en[…]Leer noticia completa en la fuente original
















