El arranque de 2026 está dejando una sensación que no se veía desde hace tiempo en el ecosistema emprendedor europeo. La inversión en startups vuelve a coger velocidad, y lo hace después de un 2025 que ya fue histórico en muchos sentidos. No hablamos solo de titulares optimistas, los números acompañan y el clima, aunque prudente, es claramente más favorable para quien está montando un proyecto o pensando en escalarlo.
Si vienes de años en los que cada ronda parecía una carrera de obstáculos, este cambio de tono se nota. No es euforia descontrolada, pero sí un impulso real, sostenido por fondos que vuelven a moverse, por corporaciones que reactivan su interés en la innovación y por un contexto macro algo más estable que hace doce o dieciocho meses. No es perfecto, ni mucho menos, pero es bastante mejor que lo que muchos temían.
2025 cerró con cifras récord de inversión en startups europeas, especialmente en fases seed y serie A, y ese empuje se está trasladando a los primeros meses de 2026. El capital no se ha ido de vacaciones, al contrario, parece que ha vuelto con ganas, aunque ahora mira mucho más dónde pisa.
Por qué 2026 empieza fuerte para la inversión en startups en Europa
Hay varios factores detrás de este arranque positivo, y conviene entenderlos sin tecnicismos raros. El primero es bastante sencillo, hay más dinero disponible que hace un año, y además está mejor preparado para invertirse. Muchos fondos levantaron capital en 2024 y 2025 y ahora están en plena fase de despliegue. Ese dinero no puede quedarse parado eternamente.
A esto se suma una normalización del entorno económico. La inflación, aunque sigue siendo un tema sensible, ya no marca cada decisión como antes. Los tipos de interés se han estabilizado[…]Leer noticia completa en la fuente original
















