Abrir una cuenta corriente parece una decisión sencilla. Vas al banco, eliges una opción “sin comisiones”, firmas y listo. Pero la realidad es que muchas personas se dan cuenta demasiado tarde de que no todas las cuentas corrientes son iguales, y que pequeños detalles acaban marcando una diferencia enorme en el día a día.
En 2026, con más bancos, más cuentas online y más ofertas que nunca, elegir bien es casi tan importante como comparar una hipoteca o un préstamo. Porque una cuenta corriente es la base de tus finanzas personales. Por ahí entra tu nómina, se pagan tus recibos y se refleja tu relación con el banco. Y si eliges mal, el desgaste es constante.
Este checklist no pretende complicarte la vida. Al revés. Es una guía práctica para que tengas claro en qué fijarte antes de abrir una cuenta nueva y no llevarte sorpresas meses después.
Comisiones, condiciones y letra pequeña que sí importa
El primer punto es evidente, pero conviene ir más allá del titular. Muchas cuentas se anuncian como gratuitas, pero la gratuidad casi siempre está condicionada. Y aquí es donde hay que detenerse un momento.
Pregúntate si la cuenta exige domiciliar nómina, ingresos mínimos mensuales o recibos. A veces el requisito es razonable, otras no tanto. También conviene revisar qué pasa si un mes no cumples. Porque ahí suelen aparecer comisiones de mantenimiento que pueden superar fácilmente los 100 euros al año.
Otro aspecto clave son las operaciones básicas. Transferencias nacionales, uso de la tarjeta de débito, retiradas de efectivo en cajeros. Hoy lo normal es que estas operaciones estén incluidas, pero no siempre ocurre, especialmente fuera de la red del banco. Una cuenta corriente debe facilitarte la operativa diaria, no complicarla.
Tampoco hay que olvidar las tarjetas. Algunas cuentas incluyen[…]Leer noticia completa en la fuente original















