El INE ha publicado el dato adelantado de inflación de febrero y la cifra se queda en el 2,3% interanual, exactamente igual que en enero. Es el nivel más bajo en siete meses y encadena tres meses de desaceleración tras el 2,9% de diciembre.
Suena bien, ¿verdad? Pues sí, pero con matices. Porque cuando rascas un poco, la historia no es tan bonita.
La inflación subyacente, que es la que realmente mide la presión de fondo sobre los precios (excluye energía y alimentos no elaborados), ha subido una décima hasta el 2,7%. Es el nivel más alto desde agosto de 2024. Y eso debería preocuparte más que el titular.
Los precios de la electricidad bajan, pero la comida y los restaurantes suben
¿Por qué la inflación general se ha mantenido estable? Básicamente por un efecto compensación.
Por un lado, los precios de la electricidad han bajado significativamente respecto a febrero de 2025. Eso tira del IPC hacia abajo y mejora el titular.
Por otro lado, hay varios componentes que están subiendo con fuerza: los combustibles y lubricantes (la gasolina ha subido respecto al año pasado), los restaurantes y hoteles (que no paran de encarecer) y los alimentos y bebidas no alcohólicas.
En otras palabras: la luz baja, pero la cesta de la compra, cenar fuera y llenar el depósito cuestan más que hace un año. Y eso es lo que notas en tu día a día.
Que la subyacente suba al 2,7% mientras la general se mantiene es una señal de que las presiones de precios en servicios y salarios siguen siendo persistentes. No es algo alarmante, pero sí algo que hay que vigilar.
Lo que significa para tus ahorros y tus decisiones financieras
Para el Banco Central Europeo, este dato va en la dirección correcta pero no es suficiente[…]Leer noticia completa en la fuente original















