Si has renovado alguna póliza en las últimas semanas, probablemente ya lo has notado: el recibo ha subido. Otra vez. No importa si es el coche, el hogar, la salud o el seguro de vida. La tendencia alcista que arrastramos desde 2023 continúa en 2026 y, según las previsiones de las principales consultoras del sector, no va a frenarse a corto plazo.
Los datos que maneja Mapfre Economics apuntan a un crecimiento de primas del 4% en No Vida y del 5,6% en Vida para 2026. WTW, por su parte, eleva esas cifras al 4,9% en No Vida y al 7,6% en Vida. No estamos hablando de subidas puntuales: es una tendencia estructural que responde a varios factores que se retroalimentan entre sí.
El primero y más evidente es la inflación acumulada. Las reparaciones de coches son más caras, los materiales de construcción cuestan más, las tarifas médicas suben cada año y los recambios de vehículos modernos —cada vez más tecnológicos— se han disparado. Todo eso lo paga la aseguradora cuando hay un siniestro, y esos costes acaban repercutiendo en tu prima.
El cambio climático ya está en tu póliza
El segundo factor es el clima. No es algo abstracto ni lejano. Solo en el primer semestre de 2025 se registraron más de 265.000 siniestros climáticos en España, con un impacto económico de 166 millones de euros. Tormentas más frecuentes, lluvias torrenciales, granizo, incendios. Las aseguradoras están revisando sus modelos de riesgo y ajustando precios en consecuencia, especialmente en seguros de hogar y automóviles.
A esto se añaden los cambios normativos. Las reformas regulatorias aprobadas en 2025, enfocadas a garantizar mayor solvencia y protección al consumidor, exigen a las compañías más capital y más garantías. Eso también tiene un coste que termina reflejado en el precio final.















