Cada vez que sale un informe de inversión en startups, la primera pregunta es la misma: ¿Barcelona o Madrid? Los datos de 2025 vuelven a poner a Barcelona por delante en volumen: 1.374 millones de euros captados en 140 operaciones, frente a los 527 millones de Madrid en 56 operaciones. Pero las cifras no cuentan toda la historia.
Barcelona tiene una ventaja de ecosistema que se ha construido durante años. El Mobile World Congress puso a la ciudad en el mapa de la tecnología global. Tiene el Barcelona Supercomputing Center, una comunidad de nómadas digitales enorme, escuelas de negocio como IESE y Esade en el top europeo, y un tejido de fondos de VC que se concentra en un radio pequeño. Factorial, TravelPerk y muchas scaleups de referencia nacieron allí.
Madrid, por su parte, tiene la ventaja institucional y corporativa. Las sedes de las grandes empresas, los fondos de corporate venture capital, la conexión con Latinoamérica a través del hub de Iberia, y un ecosistema financiero más potente. Jobandtalent y Cabify son madrileñas. Y cuando necesitas cerrar una ronda grande con fondos internacionales, Madrid suele ser la ciudad donde se firman los términos.
Pero el mapa ya no es solo dos ciudades
Lo más interesante de 2025 es que el ecosistema se está descentralizando. San Sebastián captó 261 millones gracias a Multiverse Computing, una de las empresas líderes de Europa en software cuántico e IA. Valencia sigue creciendo impulsada por Lanzadera, la aceleradora de Juan Roig que ha subido doce puestos en el ranking europeo, y por un coste de vida que atrae talento que ya no puede permitirse Barcelona. Málaga se ha convertido en un polo para nómadas digitales y ha atraído centros tecnológicos de grandes corporaciones. Bilbao tiene un ecosistema industrial sólido con apuesta por deep tech.















