El Tribunal Supremo ha dado un paso histórico en febrero de 2026: ha estimado la primera demanda colectiva contra tarjetas revolving por intereses abusivos. Hasta ahora, las reclamaciones contra este tipo de tarjetas se resolvían caso por caso, lo que obligaba a cada afectado a presentar su propia demanda individual, con los costes y la incertidumbre que eso conlleva. A partir de ahora, eso cambia radicalmente.
La sentencia reconoce la legitimación de las asociaciones de consumidores para agrupar reclamaciones en un único procedimiento judicial, siempre que los contratos presenten condiciones similares. Esto significa que miles de afectados podrán beneficiarse de una única resolución favorable, sin necesidad de pasar individualmente por los tribunales. La eficiencia procesal mejora enormemente y el riesgo judicial para la banca se multiplica.
Qué es una tarjeta revolving y por qué genera tantos problemas
Las tarjetas revolving permiten aplazar el pago de las compras mediante cuotas mensuales fijas o un porcentaje del saldo pendiente. El problema radica en que los intereses que aplican suelen ser muy elevados —en muchos casos por encima del 20% de TAE, y en algunos han llegado a rozar el 30%— y el sistema de amortización hace que la deuda apenas se reduzca mes a mes. El resultado es que acabas pagando mucho más de lo que gastaste originalmente.
Desde la sentencia del Supremo de 2020, que fijó doctrina sobre usura en este tipo de productos, se han anulado miles de contratos en España. El criterio es claro: si el interés es notablemente superior al tipo medio del mercado en el momento de la contratación, el contrato puede declararse nulo por usurario. La entidad debería devolver todo lo cobrado por encima del capital prestado.
Lo que cambia ahora con la acción colectiva es la escala y la accesibilidad. Ya no hace falta[…]Leer noticia completa en la fuente original













